Somos seres de eternidad y de instantes. Seres que sueñan con lo infinito mientras viven en estares fugaces, donde el tiempo se desliza como un susurro entre los dedos.
El ser es raíz profunda, es la esencia que nos define, pero el estar es vuelo, es el momento que se vive y se pierde al mismo tiempo.
A veces somos más seres, cuando el alma se siente plena, y otras veces más estares, cuando el corazón se agita en el caos del día a día.
Y así vamos, caminando entre seres y estares, tratando de hallar el equilibrio entre lo que somos y lo que vivimos, en esta danza perpetua de lo eterno y lo efímero.