LUNA ZURDA

La luna, en la poesía, deja de ser solo un astro y se convierte en un espejo de los anhelos, las nostalgias y los misterios humanos. Pensar en una «luna zurda» es imaginar una luna que desafía el curso habitual, que ilumina los rincones olvidados del alma y se atreve a brillar desde el margen, desde lo distinto.

Como la luna de Lorca, símbolo de muerte, deseo y destino trágico, la luna zurda baila fuera del compás, ajena a la calma sublime que otros le atribuyen. Es la luna de los que sueñan despiertos, de los que caminan contra el viento, de quienes encuentran belleza en lo imperfecto y fuerza en lo vulnerable.

Sin poesía, la luna solo es la luna, un trozo de piedra colosal que gravita alrededor de la Tierra, pero con poesía, se convierte en lo que tú quieras.

La luna zurda nos invita a mirar la noche de otro modo, a abrazar la diferencia y a encontrar sentido en lo que no encaja. Su luz, torcida y rebelde, nos recuerda que la belleza también habita en lo inesperado, en lo que se atreve a ser distinto.

Así, la luna zurda es un símbolo de resistencia poética: la que no teme salirse del renglón, la que inspira a quienes buscan su propio reflejo en el lado oculto de la noche.

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Fotografía, Luna Zurda